Un hito histórico en la producción de energía
Después de más de un siglo dominado por el carbón, la energía renovable ha conseguido un logro significativo al superar a este recurso fósil en la producción de electricidad a nivel global. Según un reciente informe, en el año pasado, las fuentes renovables generaron 33.8% de la electricidad mundial, mientras que el carbón se quedó en 33%.
Esta es la primera vez que se produce un cambio en esta tendencia desde 1919, un año en el que la red eléctrica global era aún pequeña y dependía mayormente de la hidroeléctrica. Este cambio marca un momento crucial en la lucha contra el cambio climático y resalta la aceleración de la transición energética hacia fuentes más limpias.
Un crecimiento imparable para la energía solar
La energía solar ha demostrado ser la fuente de electricidad de más rápido crecimiento en el planeta. En 2015, cuando se firmó el Acuerdo de París, la producción solar era de apenas 256 teravatios-hora (TWh). Sin embargo, en la actualidad, esta cifra ha alcanzado los 2,778 TWh, lo que equivale aproximadamente al consumo eléctrico de toda la Unión Europea en un año.
Este crecimiento es notable, ya que en solo tres años la producción solar se ha duplicado. Desde 2021, la energía solar ha superado a la energía eólica y se espera que en 2024 también supere a la energía nuclear.
Desafíos y oportunidades en el futuro
Pese a este avance, el mundo sigue dependiendo de grandes cantidades de carbón, con alrededor de 8.8 mil millones de toneladas consumidas en 2024, según la Agencia Internacional de Energía. Sin embargo, la energía solar ha logrado cubrir el 75% de la demanda eléctrica en diversas regiones, indicando un cambio hacia un futuro más sostenible.
“La energía solar ha sido la estrella en la carrera hacia un futuro energético más limpio y sostenible”.
La transición hacia la energía renovable no solo es necesaria por motivos ambientales, sino que también representa una oportunidad económica significativa. La construcción de granjas solares y plantas de baterías se está acelerando, lo que genera nuevos empleos y promueve la innovación en el sector energético. A medida que las cadenas de suministro se estabilizan, se espera que esta tendencia continúe y que los países se adapten a un nuevo paradigma energético.







