Un avance significativo en energías renovables
En el año 2024, América Latina y el Caribe han logrado un hito notable en la generación de electricidad, obteniendo el 65% de su energía a partir de fuentes limpias. Esta cifra supera con creces el promedio global del 41% y resalta el compromiso de la región con un futuro más sostenible.
El papel de la energía eólica y solar
El contribución de la energía eólica y solar en la región es particularmente destacable, alcanzando un 17% de la generación total, un porcentaje superior al 15% a nivel mundial. La energía hidroeléctrica, por su parte, continúa siendo la principal fuente de energía limpia, representando un 41% de la producción eléctrica.
Chile y Uruguay son los líderes en esta transición, con un 34% y 31% de su electricidad proveniente de fuentes eólicas y solares, respectivamente. Además, Brasil ha destacado al añadir 36 TWh de energía eólica y solar en 2024, lo que representa el 78% del crecimiento de estas fuentes en la región y el 7% del crecimiento mundial.
Reducción de combustibles fósiles
A pesar del crecimiento en energías renovables, el uso de combustibles fósiles sigue siendo significativo, representando 35% de la electricidad generada en 2024, una disminución respecto al 47%% en 2015. Esta reducción ha llevado a que la región tenga una menor intensidad de carbono, con 255 gCO2 por kWh, comparado con el promedio global de 473 gCO2/kWh.
“La dependencia del carbón en América Latina es mínima, con solo un 4% de la electricidad proveniente de esta fuente en 2024.”
A diferencia de otras regiones como Asia, América Latina ha logrado diversificar su matriz energética, evitando la dependencia del carbón. En países como México, Brasil, Colombia y República Dominicana, la producción de energía a partir de carbón es bastante limitada, y no se prevén nuevas plantas de carbón en el futuro cercano.
Desafíos y oportunidades en el futuro
A pesar de los avances, el 21 TWh de aumento en la generación de electricidad a partir de gas fósil en 2024, en comparación con el año anterior, resalta la necesidad de continuar mejorando la infraestructura de energías renovables. Este aumento se debe principalmente a la sequía intensa que ha afectado la generación hidroeléctrica en países como Brasil, Colombia y Ecuador.
Para satisfacer la creciente demanda de energía, es crucial que la región continúe escalando la producción de energía limpia, especialmente de energía eólica y solar. La inversión en proyectos de generación renovable no solo permitirá aumentar el acceso a la energía en comunidades remotas, sino que también fortalecerá la seguridad energética y creará nuevos empleos verdes.
Las recomendaciones de políticas energéticas para países como Chile, Colombia y México se centran en maximizar el potencial renovable y reducir la dependencia de los combustibles fósiles, mejorando así la seguridad energética regional. Esta transición hacia un mix energético más limpio tiene beneficios sociales, económicos y ambientales bien documentados.
América Latina y el Caribe se posicionan como líderes globales en la generación de energía renovable, aprovechando su vasta capacidad hidroeléctrica junto con la rápida expansión de la energía solar y eólica. Para maximizar su potencial energético limpio y mitigar los riesgos asociados a la dependencia de los combustibles fósiles, es esencial avanzar en interconexiones regionales, almacenamiento de energía y electrificación.






