La Transición Energética y su Impacto en los Mercados Emergentes
La transición energética está impulsando a los mercados emergentes (EM), aunque no todos los países y empresas experimentarán los mismos beneficios. Estos mercados están aprovechando las energías renovables de bajo costo para reducir las importaciones de combustibles, estabilizar los costos de energía y mejorar la seguridad energética. Así, se posicionan como el motor de crecimiento de la transición energética.
Con una demanda de electricidad que ha resurgido tras más de una década de estancamiento, impulsada por el auge de la inteligencia artificial y la expansión de su infraestructura, se espera que el consumo per cápita de electricidad alcance niveles récord para 2030. Además, con tasas de crecimiento poblacional que superan a las de los países desarrollados, las economías emergentes son una fuente clave de este aumento en la demanda eléctrica.
Evolución de la Producción Energética
La producción de energía está en constante evolución, y las renovables están tomando un papel cada vez más importante en la capacidad global de energía. En el mundo en desarrollo, se prevé que las energías renovables representen la mayoría de las nuevas adiciones de capacidad en las próximas décadas, con la energía solar y eólica liderando esta transformación.
Este fenómeno no es solo una moda pasajera; se trata de un cambio estructural impulsado por el crecimiento poblacional, la urbanización y las crecientes necesidades de electrificación. Gracias a las redes eléctricas de apoyo y políticas regulatorias favorables, la implementación de energías renovables está en expansión en los EM. Además, la energía renovable es más económica de construir y operar en la mayoría de los mercados emergentes en comparación con los desarrollados, lo que favorece la competitividad de costos y la fortaleza industrial.
Desafíos y Oportunidades en el Sector Energético
La combinación de control de recursos, ya que la mayoría de los minerales críticos se concentran en los EM, y la estabilización de costos, está ayudando a fortalecer el papel de estos mercados como motores del crecimiento en la transición energética. Esto también permite una resiliencia económica más amplia. Durante años, las economías emergentes han trabajado para disminuir su dependencia de las importaciones de energía, y eventos geopolíticos recientes han actuado como catalizadores en este proceso. El conflicto en el Medio Oriente, por ejemplo, ha renovado el impulso hacia los bonos verdes en los EM, ya que los gobiernos buscan mitigar la volatilidad de los precios de la energía mediante la financiación de proyectos de energía renovable.
No obstante, estas ventajas tienen sus límites. Los minerales críticos deben ser extraídos, transportados y procesados para formar parte de la cadena de suministro de energía limpia. En este aspecto, los resultados han sido desiguales. Algunos países han tenido éxito en escalar la producción de estos minerales, mientras que un pequeño número domina esta parte de la cadena de valor.
Los líderes en este ámbito disfrutan de ventajas geopolíticas, seguridad energética y resiliencia económica, mientras que los rezagados enfrentan riesgos en la cadena de suministro y beneficios económicos limitados.







