Un panorama en transformación
En el año 2022, Estados Unidos parecía estar en el camino correcto para eliminar la generación de energía a base de carbón de su red eléctrica para el año 2040. Sin embargo, el ritmo de jubileos de plantas de carbón se ha desacelerado, incluso en medio de un auge de la energía solar.
Durante casi una década, el sistema eléctrico estadounidense había estado deshaciéndose rápidamente de las plantas de carbón contaminantes y, al mismo tiempo, incorporando energía solar y eólica, lo que aceleraba la transición hacia una red más limpia y menos contaminante. No obstante, este patrón ha cambiado.
Un avance desigual
A pesar de los obstáculos, como la revocación de incentivos para energías limpias bajo la Ley de Reducción de la Inflación y las acciones del gobierno actual para limitar el desarrollo de energías renovables, la energía solar continúa creciendo a un ritmo acelerado. Sin embargo, el avance hacia la eliminación de la energía a base de carbón ha comenzado a frenarse. Además, las propuestas para nuevas plantas de energía a base de gas natural han aumentado, lo que representa una amenaza para los esfuerzos del país por limpiar el aire, reducir su impacto en el clima y disminuir la dependencia de los combustibles fósiles.
Análisis de datos y proyecciones
Para entender este cambio de dirección, se analizaron las encuestas mensuales de la Administración de Información Energética (EIA) de EE.UU. que abarcan desde enero de 2023 hasta diciembre de 2025. Se contabilizaron las jubilaciones y adiciones de unidades generadoras desglosadas por categoría de combustible. Cada punto de datos mensual representa el número y la capacidad neta de verano de las unidades generadoras que se anticipa que se jubilarán hasta 2030, así como el número y la capacidad de las unidades que se espera que se agreguen a la red en el futuro.
“La transición hacia energías más limpias es vital para el futuro del país”
Las expectativas han cambiado notablemente en solo unos pocos años. A finales de 2022, aproximadamente 114 unidades de carbón estaban programadas para su jubilación antes de que finalizara 2030, lo que representaba 46 gigavatios de capacidad. Para poner esto en perspectiva, al final de 2022, EE.UU. contaba con aproximadamente 198 GW de capacidad a base de carbón, por lo que cerca de una cuarta parte de esa capacidad existente debería ser retirada para finales de la década.
Para finales de 2025, se había producido la jubilación de 38 de esas unidades, que representaban 13.3 GW de capacidad, mientras que otros 1.4 GW de capacidad estaban en camino de cambiar a otro combustible. Sin embargo, cerca de 10 GW de capacidad que se esperaba que se jubilaran o cambiaran de combustible para finales de 2025 han visto retrasados esos cambios.
La situación actual pone de manifiesto la necesidad urgente de replantear las políticas energéticas del país para asegurar un futuro más sostenible.







