Un gigante en energías renovables
China se ha posicionado como un líder mundial en energías renovables, pero a pesar de sus esfuerzos, el país sigue siendo dependiente del carbón. En las últimas semanas, se ha hecho evidente que la construcción de nuevas plantas de energía a carbón continúa a un ritmo alarmante, lo que plantea serias dudas sobre el compromiso de China con sus promesas climáticas.
Promesas incumplidas
En 2021, el presidente chino, Xi Jinping, realizó dos declaraciones clave durante la Cumbre de Líderes sobre el Clima, que se celebró en abril. Anunció que su país controlaría estrictamente la generación de energía a partir del carbón hasta 2025, con la intención de eliminar gradualmente esta fuente de energía. Además, se comprometió a reducir la intensidad energética de la economía china en un 65% respecto a los niveles de 2005 para 2030.
Sin embargo, en el reciente Congreso Nacional del Pueblo, que tuvo lugar del 5 al 12 de marzo, se presentaron los planes para los próximos cinco años. Este evento es crucial para que los líderes del Partido Comunista Chino anuncien políticas importantes. La presentación de este 15º Plan Quinquenal ha suscitado preocupaciones sobre la viabilidad de las promesas de Xi Jinping.
Retos hacia un futuro sostenible
El año 2030 se prevé como un punto crítico, ya que es la fecha en la que China se comprometió a alcanzar el máximo de emisiones de gases de efecto invernadero. A pesar de haber hecho esta promesa, los analistas temen que la falta de un compromiso claro en el nuevo plan quinquenal para detener la expansión del carbón pueda hacer que tanto el control de emisiones como la reducción de la intensidad energética sean imposibles de cumplir.
“Lo que suceda en los próximos cinco años será decisivo para el futuro climático de China”
El gobierno chino ha señalado algunos avances en su lucha contra el carbón. Por ejemplo, en 2015, el carbón representaba el 69% de la energía primaria del país, mientras que se espera que esta cifra baje al 56% para 2024. No obstante, la demanda energética de China sigue creciendo, lo que significa que el volumen total de carbón consumido es mayor que nunca. De hecho, cuatro años después de las promesas de Xi Jinping, China consume un 40% más carbón que el resto del mundo combinado.
Este panorama plantea serias preguntas sobre la dirección futura de la política energética de China. La combinación de un crecimiento continuo en el número de plantas de carbón y la falta de un plan claro para reducir su uso podría llevar al país a un punto de no retorno en sus esfuerzos por combatir el cambio climático.







