Un cambio preocupante en la legislación climática de Nueva York
En una sorprendente vuelta de los acontecimientos, Nueva York podría convertirse en el primer estado líder en políticas climáticas en debilitar su ley climática emblemática, un movimiento que podría tener repercusiones significativas para el futuro del medio ambiente en la región. Esta semana, mientras el gobernador Kathy Hochul y la mayoría demócrata se preparan para finalizar el presupuesto estatal en Albany, se ha reportado un acuerdo que podría deshacer años de progreso en la lucha contra el cambio climático.
Metas climáticas ambiciosas y su retroceso
Desde 2019, Nueva York se comprometió a implementar algunas de las más ambiciosas metas climáticas en el país, incluyendo regulaciones de gases de efecto invernadero para 2024, una reducción del 40% en las emisiones para 2030 y un recorte del 85% para 2050. Sin embargo, el estado ya ha fallado en cumplir su objetivo para 2024 y ha anunciado que también no alcanzará la meta de 2030. Este retroceso es particularmente alarmante dado que Nueva York es uno de los diez estados con objetivos climáticos vinculantes, junto a California y Colorado.
“Los estados deben liderar cuando el gobierno federal retrocede” – Kathy Hochul
Detalles del acuerdo que preocupan
Las modificaciones propuestas al marco legal incluyen:
- Extensión del plazo para las regulaciones de gases de efecto invernadero de 2024 a 2028.
- Sustitución del objetivo vinculante de emisiones para 2030 por un compromiso más laxo para 2040.
- Adopción de un método de contabilidad del metano que minimiza las emisiones de combustibles fósiles sin realmente reducirlas.
Si se aprueba este acuerdo, Nueva York sería pionera en deshacer sus propias promesas climáticas, lo que plantea serias dudas sobre el compromiso del estado con la sostenibilidad y la protección del medio ambiente.
Las consecuencias de la dependencia de combustibles fósiles
El gobernador ha justificado estas modificaciones como una medida para aliviar los costos, sin embargo, según sus propias palabras, estos cambios no reducirán las facturas de los servicios públicos. De hecho, los altos costos de energía en Nueva York se deben en gran parte a la dependencia del gas natural, que representa aproximadamente la mitad de la electricidad del estado. En 2025, los precios mayoristas de la electricidad casi se duplicaron debido a la escasez de gas y al aumento de las exportaciones de gas natural licuado.
Las familias están sintiendo el impacto de los precios globales del gas en sus facturas mensuales, lo que pone de manifiesto que el problema radica en la dependencia de combustibles fósiles y no en la legislación climática.
El camino hacia adelante
La administración actual parece invertir la causa y el efecto, culpando a la ley climática por los costos de la transición hacia energías limpias, mientras ignora los costos fijos vinculados a la dependencia de combustibles fósiles, como la volatilidad de precios, problemas de salud pública, daños por tormentas, deudas de servicios públicos e infraestructura envejecida.
A medida que el mundo avanza hacia un futuro más sostenible, es crucial que Nueva York mantenga su liderazgo en la lucha contra el cambio climático y no se detenga en su camino hacia un futuro más limpio y accesible para todos.







